Por Milco BauteEdición: Orlando R.
La primera referencia sobre el socialismo del siglo XXI aparece en un artículo del intelectual ruso, A. V. Buzgalin, publicado en su idioma original en 1996, y luego en español en el año 2000. A partir de entonces, otros autores de izquierda comienzan a hablar del "nuevo" socialismo.
Precisamente en el año 2000, Heinz Dieterich Steffan publica el ensayo "El Socialismo del Siglo XXI" , que a partir del 2005 sería muy difundido por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en el V Foro Social Mundial.
Durante un discurso a mediados del 2006, Chávez expresó: "hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad".
El mandatario venezolano ha señalado, que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición, que él denomina como "democracia revolucionaria". Incluso, reconoce que este nuevo socialismo aún no está muy definido, cuando plantea que "debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día".
A comienzos de 2007, Chávez mostraba las referencias teóricas de su revolución ante la cúspide eclesiástica de su país: "les recomiendo a los obispos que lean a Marx, a Lenin, que vayan a buscar la Biblia para que vean el socialismo en sus líneas, en el viejo y nuevo testamento, en el sermón de la montaña". En el mismo acto, afirmó compartir las ideas trotskistas de la revolución permanente.
Por más que lo disfracen con frases rimbombantes e ideologías desechables, en realidad el "famoso" Socialismo del Siglo XXI no es otra cosa que un vulgar intento de expandir la revolución (dictadura) cubana y el comunismo en América Latina.
El dictador Fidel Castro Ruz le pasó su oscuro legado al aspirante a tirano, Hugo Rafael Chávez Frías, quien aunque fue elegido democráticamente, está cambiando la Constitución venezolana para eternizarse en el poder, tal y como lo hizo su mentor cubano. El propio Chávez ha dicho que Fidel Castro es su padre espiritual e ideológico.
El jefe de estado venezolano se ha enriquecido con los petrodólares y el narcotráfico, gracias al control de la economía, la política y los poderes (ejecutivo, legislativo, judicial y moral) del país. Para llevar a cabo su expansión ideológica continental, ha sobornado gobiernos e intervenido en las elecciones presidenciales de los países latinoamericanos. También ha financiado y armado a grupos guerrilleros y subversivos considerados terroristas.
Chávez se está dotando de armas estratégicas, como tanques, cohetes y aviones cazas, supuestamente para defender el territorio venezolano de un enemigo invisible, al cual llama "Imperialismo". Pero esto no es más que una proyección sicológica de sus verdaderas intenciones de crear un imperio izquierdista latinoamericano para vencer al "poderoso enemigo yanqui". El mismo Chávez advirtió que "América Latina se convertiría en una súper potencia mundial cuando se alcance la unidad de todo el continente".
El Socialismo del Siglo XXI es un capitalismo de Estado, donde el gobierno populista controla el dinero y los poderes públicos, para implantar un comunismo cavernícola en la sociedad que generalizará la miseria compartida y la mediocridad colectiva. Éste crea una imagen pública angelical y endiosada de sus líderes como salvadores y protectores, que en realidad intenta ocultar su intolerancia contra las libertades civiles, los derechos humanos y todo lo que se oponga al carácter represor y autoritario del sistema.
Ningún pueblo o nación pudieran ser realmente libres ni independientes bajo este sistema de control, de centralización y de represión. Dejarían, quizás, de ser más dependientes de los países desarrollados; pero en contraposición pasarían a subordinarse a un gobierno autoritario y tercermundista, que niega a sus ciudadanos el derecho de tener iniciativas y decidir su propio destino.
El socialismo fracasó en la ex Unión Soviética y los países de la antigua Europa del Este, consideradas naciones desarrolladas o en vías de desarrollo. Por lo tanto, es poco probable que logre prosperar en los países subdesarrollados del tercer mundo.
El comunismo sólo fue una idea, un concepto marxista, que según sus propios autores, supuestamente sólo podría darse por decantación natural en los países capitalistas más prósperos. El comunismo es tan utópico (cree erróneamente que todas las personas pueden ser adoctrinadas para tener intereses más colectivos que individuales), que jamás tendría aplicación práctica.
El socialismo, el comunismo y el nuevo bolivarianismo chavista, son sólo excusas ideológicas para engañar a los pueblos y controlar a las naciones, con el falso pretexto de salvarlos del imperio, el neoliberalismo o la burguesía. Así se justifican las tiranías y se crean las dictaduras populistas de las mayorías sobre las minorías.